Retratos familiares

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Este verano he estado a tope con los retratos, retratos familiares para ser más exactos.

Hará unos 5 o 6 años regalé a mis padres un dibujo de los 4 miembros de la familia en estilo chibi por el mero placer de hacerlo (o quizá por otro motivo que ahora no recuerdo). Pero sabéis cómo somos los dibujantes y en poco que tu estilo o técnica evolucionen empiezas a rezongar al ver trabajos anteriores, así que me sugirieron hacerles uno nuevo.

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·A la izquierda la familia Parra Lozoya, este fue un trabajo digital al uso, impreso y expuesto en casa para que pueda rezongar dentro de unos años pero con el que de momento estoy muy contenta.
·A la derecha la familia Lozoya Amorós. Esta es una prueba de composición y de color, ya que el trabajo real consistió en una pintura acrílica de gran calibre.
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Más adelante en este mismo post podréis ver un pequeño detrás de las cámaras del cuadro grandote.

Celebrar las visitas

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Creo que hay pocas cosas que me gusten más que regalar dibujos. La gente se ve feliz y para una es una muy buena excusa para practicar nuevas cosas que no siempre te has podido plantear. Es cierto, no es una buena forma de ganarse las habichuelas, por eso procuro no hacerlo. Pero siempre que dispongo de un hueco me gusta hacer un sorteo o un pequeño concursillo, por tonto que parezca.

Este es el encargo para Nikki, su personaje y el de una amiga.

El último que realicé fue hace un par de semanas en DeviantArt con motivo de la celebración de las 16.861 visitas a mi perfil (es que me gustan los números capicúa). Lo ganó mi querida Nikki, una muchacha de Sudáfrica a la que aprecio muchísimo. ¡Y que pidió personajes originales, yay! 😀

De encargos y retratos

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A pesar de que tengo casi siempre los encargos abiertos, raramente me llega un pedido al mail. Me gustaría poder hacer más pero es bien cierto que no hago mucha promoción, así que… se podría decir que yo me lo he buscado, jaja.

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Pero me he dado cuenta de un patrón que se repite y que me resulta cuanto menos curioso: a pesar de que no considero que los retratos sean mi punto fuerte, son precisamente el tipo de encargo que más recibo.

Los portafolios on-line. DeviantArt y DaPortfolio

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Llevo dibujando desde 2003, si no me fallan las cuentas, al menos siendo plenamente consciente de ello. Aunque Puño dice, y muy bien dicho, que no hay un momento en que empiezas a dibujar si no que hay un momento en el que el resto deja de hacerlo.

Al principio, como supongo que la gran mayoría, era todo por amor al arte. Hasta que el arte te enamora del todo y ya te encaminas.

A los 18 años tuve mi primer ordenador y, con él, abrí mi primera página de DeviantArt. Era genial, hacías amigos y compartías tus dibujos al tiempo que disfrutabas de los de los demás.

DeviantArt fue el primer portafolio que tuve, aunque en aquel entonces no sabía qué narices era un portafolio. Clic para tuitear

No es una mala plataforma para mostrar tu obra pero, con el tiempo, he visto que aquello funciona más como red social que como portafolio. Y no es malo, oigan, no me malinterpreten, pero cuando buscas hacer algo más serio no te acabas de conformar. Pero los señores de esta web son muy listos y crearon DaPortfolio para cubrir esa necesidad.

DaPortfolio es una manera fácil y eficaz de hacerse con un portafolio on-line. Dispones de algunas opciones de personalización y, con la versión gratuita tienes un espacio limitado pero bastante decente para publicar tus imágenes.  Oh, y puedes configurarlo para poner tu propio dominio (y si no tienes dominio, puedes elegir entre unos cuantos diferentes que son gratuitos).

Aunque siempre hay una pega, claro.

Empezar infunde respeto

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ManoEmpiezo blog mientras sigo adaptando todo lo que tenía en wix a esta mi nueva página con dominio propio. Llevo retrasando la fecha de esta entrada desde que decidí que quería poner un pequeño blog en el sitio, un blog en el que hablar de mis cosas de ilustradora y en el que presentar bocetos y proyectos a medias.

Y es que empezar siempre infunde respeto. Es el llamado miedo a la hoja en blanco, a estropear el continente con tu contenido.

De esto los autores sabemos mucho. Si no todos, la gran mayoría sufrimos de ese respeto que aumenta cuanto a mayor superficie (o mayor calidad) nos enfrentamos. No es lo mismo estropear un folio suelto que tu flamante nueva libreta de bocetos o esas nuevas hojas de papel súper carísimo.

Da miedo echar a perder un buen papel en un trabajo no muy inspirado, y eso no hay quién lo niegue. Clic para tuitear

Este verano recuerdo que me apeteció hacer algo de grabado. Linóleo, para no complicarme mucho así de primeras. Fui a la tienda, compré los materiales y llegué a casa toda dispuesta a trastear pero, oh, fortuna, no tenía tiempo de sobra en ese momento y lo postergué para el día siguiente. De ese modo, esas ganas de aventura y experimentación que tenía en un principio pasaron a convertirse en miedo a estropear el material al día siguiente (y al otro, y al otro…).